La Carnicería, El Escaparate, Los Esponsales... Son numerosos los nombres con que se conoce a la gran festividad. Ruan-Hem se celebra cada vez que un eclipse solar completo tiene lugar, siendo éste el clímax de la eucaristía de sangre, locura y excesos de unos juegos que por norma tienen abandonar todo comedimiento y discreción. Saaren se enorgullece de albergarlos en cada ocasión, como lleva haciendo desde hace eones. La gran capital del Este es el destino del peregrinaje de todos aquellos que, de una u otra manera, tienen por mor obtener algún beneficio del único evento capaz de congregar a tan pantagruélica cantidad de criaturas, aparte de la guerra. Los últimos Esponsales tuvieron lugar hace ya 42 largos años... se ha hecho esperar.
Saaren, ubicada en las estribaciones de las Montañas Umbrías, destaca por su enorme diversidad cultural y oferta recreativa: cuenta con el circo de gladiadores más colosal y con el archiconocido Campo de Horcas. Por otro lado, aquí reside el Gran Maestre del Entramado, una suerte de figura difusa que inspira temor e incredulidad a partes iguales, no así como la orden que preside, una organización de férrea disciplina que, si bien su funcionamiento y realidad interiores son por completo desconocidos, cada una de sus figuras individuales, cada uno de los venerados Iniciados, suele despertar, como mínimo, respeto. Saaren funciona como una ciudad estado, a todos los efectos independiente y autónoma; no obstante, es oficialmente parte del relativamente recién conquistado, expoliado y reorganizado antiguo Reino de Hun. Hun es ahora, sin embargo, un caos administrativo y militar, en pleno proceso de reestructuración, si bien aún permanecen prendidos algunos fuegos del vencido ejército, clamando una venganza cuya esperanza de ver cumplida muchos han terminado por perder.
De cualquier forma, y sea como fuere, Hun es un territorio vasto, vastísimo y variado, donde predominan las tierras fértiles y húmedas, bosques frondosos y cumbres nevadas, donde los ríos bajan caudalosos vertiendo sus aguas en lagos de cristalina superficie. Al norte, sin embargo, enormes zonas de ignota naturaleza quedan aún por explorar; al menos, escasa o nula es la información relativa a ellas en las más cuidadas cartografías. Al sur, varios reinos e imperios comparten el honor de presentar fronteras, siendo Gast y Tanion los más relevantes, ambos en aparente buena relación tras un periodo terriblemente dilatado de conflicto permanente. Este y Oeste quedan delimitados, respectivamente, por la Desolación, un inacabable desierto de roca agreste y muerta, y por el Mar de las Lluvias sin Fin, un mar interior que separa (o une) las islas más occidentales de Hun con un conjunto de territorios relativamente despoblados y desconocidos. Tan sólo la población fronteriza suele mantener algún tipo de relación comercial recíproca.
Vosotros, muchachos, procedéis de este vasto paraje, Hun, donde comparten suelo etnias y razas de casi cualquier tipo posible. Antaño, los antiguos regidores de tan ingente tierra mantuvieron una red de comunicación efectiva y fomentaron la unión de sus pobladores. Hoy, pequeñas marcas y condados rompen la uniformidad y ofrecen una imagen de rompecabezas al que estáis más que acostumbrados. En los Esponsales hay, literalmente, de todo. Quienes buscan gloria, oro, sangre, mujeres o simplemente beber y comer hasta morir. Pero también hay quien alberga unas metas más... elevadas. Campeonatos de toda índole, espectáculos, competiciones, artesanía y escuelas de cualquier color... En Ruan-Hem se puede encontrar de todo. Y es aquí, muchahos, a donde os dirigís, tras formar parte de un cuerpo de servicio en los márgenes del Río Trenzado, asegurando la construcción del Puente Largo que permite la conexión de dos territorios largamente divididos, Nuur y Berr.
Qué esperáis encontrar allí... bueno, eso ya es asunto vuestro...
[Relato original de Mu]