jueves, 23 de marzo de 2017

Comandante Shing

..por las putas nalgas de Isaha, Jonas! te digo que sé lo que vi!


La blasfemia fue como una bofetada para todos los presentes en la tienda del batallón, se hizo un silencio incómodo mientras los mercenarios se cruzaban miradas nerviosas.

¡Baja la voz Tragasapos!, me da igual lo que creas que has visto!. En las últimas dos estaciones hemos estado persiguiendo a esas ratas cruzando el desierto de una punta a otra del jodido Reino, tengo los huevos tan sudados  de este jodido calor que podría cenar sopa tres lunas ardientes y aún podría invitaros a todos a una taza, no hemos recibido la paga en dos reemplazos y de verdad quieres me crea esa absurda historia de brujería?.

Jonas, por favor escúchame, sólo escúchame – sus ojos imploraban comprensión – hice todo lo que me has pedido, fui a la tienda del Comandante, me escabullí entre sus guardias aprovechando que la Luna es joven y accedí al arcón donde están las reliquias que saqueamos del templo hace tres noches…  –su mandíbula empieza a temblar – … entonces… entonces, lo ví, me miraba.. ME MIRABA! Pero no tenía ojos! Sólo unas malditas cuencas vacías, pero sé que me miraba! Estaba flotando en el aire, no había cuello ni cuerpo ni carne que cubriera ese cráneo vacío, - en ese punto su esfínter dijo basta  y un festival comenzó  a descender por su pierna – Jonaaas  JONAS por favor no me dejes aquí, no lo intentes de nuevo, sólo terminemos el contrato y no volvamos por estas tierras….

Imbécil – el tono dejaba claro el desprecio que sentía por su compañero – pienso cobrar lo que es mío por derecho y dejar este ejército antes  de volverme tan idiota y supersticioso como tú y el resto… brujería? JA! Magía negra? JA! El Comandante Shing no tiene ni puta idea de cómo llevar este batallón, pienso poner su cabeza en una pica antes de irme con esas baratijas de plata.

Dicho esto, el mercenario cruzó con paso firme y decidido el umbral de la tienda y se adentró en la oscuridad de la noche. Fue lo último que sus compañeros supieron de él.

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