“Se aproximaron cautelosamente al agujero. A través de él una habitación era visible. El efecto del campo del portal creaba curiosas ondulaciones en el suelo de piedra que veían, similares a las juguetonas luces que bailan en el fondo de un estanque.
- ¡Un portal! - exclamó asustada Taake.
- Mmm, un portal - masculló a su vez Solfi, uraño y desconfiado.
- Un portal, sí, amigos, pero, ¿adonde? - dijo Nurald acercándose el borde, sonriente y jovial, el viento besando dulcemente sus cabellos cobrizos - Os diré adonde: ¡a la aventura! - se giró, sonriendo cálidamente - ¡Vamos amigos, la leyenda que estamos a punto de forjar nos espera! ¡Saltemos! ¡Los bardos cantarán nuestra historia! - dijo, y saltó intrépidamente al portal, en busca de los desconocido e inesperado.”
- Espera, espera, ¿cómo que “exclamó asustada Taake”? ¡Yo no estaba asustada!
- ¿Y como que “masculló Solfi, uraño y desconfiado”? ¡Yo no me llamo Solfi! ¡Mi nombre es Solstafir, y ha pertenecido a mi clan durante más generaciones que años tienes tu, patético Contador de Historias!
- ¡Oh, vamos amigos, son pequeñas licencias artísticas, toda gran leyenda tiene las suyas!
- Si no hubiéramos cruzado ese portal, mi forja aún estaría en pie...
- Por no mencionar el dinero perdido... ¡Casi puedo oír los gritos de mis parientes a través del velo, maldiciéndome por confiar en vosotros! ¡Se supone que debemos reunir dinero para conseguir un ejército, no perderlo en tabernas de otros planos!
- Bueno, bueno, ¡pensad en la gran gesta que acabamos de comenzar! Acabamos de empezar algo grande, ¡los bardos...
- ...cantarán nuestra historia. - terminaron a dúo Taake y Solstafir.
- Siempre que dice eso, pasa algo malo... - dijo Taake, suspirando.
- Mmm - gruñó Solstafir.
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De como el portal fue encontrado
“Se aproximaron cautelosamente al agujero. A través de él una habitación era visible. El efecto del campo del portal creaba curiosas ondulaciones en el suelo de piedra que veían, similares a las juguetonas luces que bailan en el fondo de un estanque.
- ¡Un portal! - exclamó asustada Taake.
- Mmm, un portal - masculló a su vez Solfi, uraño y desconfiado.
- Un portal, sí, amigos, pero, ¿adonde? - dijo Nurald acercándose el borde, sonriente y jovial, el viento besando dulcemente sus cabellos cobrizos - Os diré adonde: ¡a la aventura! - se giró, sonriendo cálidamente - ¡Vamos amigos, la leyenda que estamos a punto de forjar nos espera! ¡Saltemos! ¡Los bardos cantarán nuestra historia! - dijo, y saltó intrépidamente al portal, en busca de los desconocido e inesperado.”
- Espera, espera, ¿cómo que “exclamó asustada Taake”? ¡Yo no estaba asustada!
- ¿Y como que “masculló Solfi, uraño y desconfiado”? ¡Yo no me llamo Solfi! ¡Mi nombre es Solstafir, y ha pertenecido a mi clan durante más generaciones que años tienes tu, patético Contador de Historias!
- ¡Oh, vamos amigos, son pequeñas licencias artísticas, toda gran leyenda tiene las suyas!
- Si no hubiéramos cruzado ese portal, mi forja aún estaría en pie...
- Por no mencionar el dinero perdido... ¡Casi puedo oír los gritos de mis parientes a través del velo, maldiciéndome por confiar en vosotros! ¡Se supone que debemos reunir dinero para conseguir un ejército, no perderlo en tabernas de otros planos!
- Bueno, bueno, ¡pensad en la gran gesta que acabamos de comenzar! Acabamos de empezar algo grande, ¡los bardos...
- ...cantarán nuestra historia. - terminaron a dúo Taake y Solstafir.
- Siempre que dice eso, pasa algo malo... - dijo Taake, suspirando.
- Mmm - gruñó Solstafir.
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